miércoles, 22 de julio de 2009

Abracadabra


Los asientos del coche permanecían inmóviles y serenos pese al girar de las ruedas, que, lejos de marearlos, querían acabar con el cansancio extremo que inhibía sus huesos pesados. De pronto, los altavoces se alzaron en armas y tornaron sus tímpanos en rejillas talladas por la magia.
Después de un viaje infinito, nueve días calurosos con sus ocho noches de inconsciencia, el ánima se disponía a ahogarse de nuevo en la crueldad de las estaciones de tren y en los malogrados andenes impacientes...hasta que aquellas vibraciones construyeron el mismo mensaje en ambos cerebros. El momento, tan breve como la caída de una bola de plomo sobre la arena, fue el destello por excelencia. Alguien apuntaba sus latas pupilas con una linterna de desmesurada intensidad. Sus pestañas se esposaron y el gesto de asombro, como un paraguas del revés, reinó en el tiempo justo que requiere la pronunciación de once palabras: la distancia no tiene importancia si acaba donde empiezan tus pies.
Se enseñaron los dientes, el gusto por la canción de autor y la fe en la magia. Hoy aboga por la magia, que, sin varitas ni secretos de poca monta, tiene el poder de desmelenar al asombro.

4 Comments:

D13GO said...

Lo bueno de la magia es que no sólo tiene ese poder, sino todos los demás.
Pero lo mejor de la magia es que, aunque es invisible, deja tras de sí efectos evidentes a la vista de cualquiera.
Sin magia no hay nada.
Un beso

Ehse said...

Las sincronicidades suelen darse muy pocas veces, pero cuando aparece una buena es capaz de iluminar a las personas por bastante tiempo.

Mike Lee said...

Tras recuperar los links perdidos del señor J, debo admitir que me ha gustado mucho tu blog, se nota que es un lugar en el que liberar todo lo que necesites.

Échale un vistazo al mío y me contarás qué tal.

¡Saludos!

Bellaluna said...

El silencio súbito de la banda sonora de la vida. Un cambio en el ritmo, el tiempo se acelera. O la vida se estanca como si atravesara mercurio.

Besos,

Luna

Estrellas que regalan su tiempo al Infinito