jueves, 8 de enero de 2009

Después de cuatro besos bien dichos se dieron cuenta de que el mar había salido de las caracolas, para oírse dentro de sus bocas.

3 Comments:

Anónimo said...

Acabo de llegar y me encuentro con esto. Eres genial San. Y ojalá el mar nunca regrese a las caracolas.

trilceunlugar said...

lo bueno si breve....precioso párrafo

Oski said...

A veces el mar ruge más dentro de dos cuerpos o dos bocas, que en la propia costa.

Es el poder del amor.

Un abrazo.

Estrellas que regalan su tiempo al Infinito