sábado, 31 de enero de 2009


Uno, dos, y hasta tres mundos cayeron encima de Ella. Suerte que, tras ser arrollada, cayó justo dentro del saco de Él. Éste lo ató con un lazo de color y se lo llevó a la espalda en busca de un tic-tac más acogedor.

2 Comments:

andrés said...

Siempre es un gusto leerte y más cuando hay textos asi de buenos, saludos!!!

SoL LuNaR said...

vaya movidón...pareces dalí pero con un lapiz en vez de un pincel...

Estrellas que regalan su tiempo al Infinito